miércoles, 17 de diciembre de 2014

Mañana recito


¿Pero habéis visto qué cartel más bonito se ha currado Sylvia Fdez para el evento de mañana?

What is It. 

Se pre-presenta el fanzine El ciudadano del desierto, y allí que estaremos unos cuantos recitando y celebrando el nacimiento. Batania, Paco Sevilla, Sergio Escribano, Javier Gonzalo, Álvaro Lorite y yo, como bien habréis intuido al ver que hablo en primera personal del plural.

Después habrá jam para que te subas y se lo digas al micro. 









Os espero, queridas. Va a ser una gran noche.

martes, 16 de diciembre de 2014

Ánima esquiva ya a la venta

Aloha, queridas. Como ya adelantaba hace unas semanas, la editorial Excodra ha reeditado mi librín Ánima esquiva.

Ahora está disponible para comprar la versión digital, pero en marzo saldrá en papel.

Dice Rubén Darío, editor de Excodra, en la página:

¿Qué es lo que sentimos cuando la vida y el cariño arden? ¿Qué es lo que sentimos cuando el amor quema, porque se fuera, porque está pero no nos colma, porque nunca estuvo, porque nunca fue como deseamos o porque nos hicieran —a base de infancia extraña— incapaces de sentirlo a pleno pulmón siendo conscientes de este sesgo, de esta carencia? Lo que sea el amor o su carencia es un jodido misterio, que aunque sea bien conocido desconocemos, y aquí, entre sus palabras, sus sentimientos y prosa como viento fuerte, Adriana Bañares, en su Ánima esquiva, a mitad de camino entre la poesía y la narrativa, nos muestra su hermosa —y rabiosa— visión sobre el sentir cariño y no tenerlo. Como si el frío añorara el abrazo tierno de lo cálido, esta ánima esquiva hecha palabra, busca el abrazo de la mirada. La vuestra.


 Pues nada, eso. Nueva edición, con ilustración de Alejandra K. Curtis, y más contenta que unas castañuelas.





Si quieres el libro, puedes comprarlo pinchando aquí



Amor.



lunes, 8 de diciembre de 2014

Espíritu de Hartshorn

"Quiero una de esas máquinas" es la frase propuesta por Viruete.

Hey ho, let's go.


En otro orden de cosas, va a llegar el 2015 y nadie me ha regalado aún una palomitera como la que sale en este vídeo y que llevo deseando desde el 2011



Strict Machine by Goldfrapp on Grooveshark






D escribe a mano. Todavía tiene la costumbre de escribir un diario. Todos los años escribe una lista de deseos. Como una lista de propósitos para el año nuevo, podría decirse. Escribe: quiero una de esas máquinas. 

La máquina que quiere D es una máquina que no está en venta. D busca algo que le permita vivir bien sin necesidad de dormir. Porque dormir es indigno, dice D. Dormir es de débiles. D odia perder el tiempo, pero siempre pierde la batalla contra su cuerpo débil que se cansa. Ese cuerpo débil que se desconecta por horas y le hace caer. 

D se cae un ratito y cuando se levanta dice: quiero una de esas máquinas.

Porque D tiene muchas cosas que hacer. D tiene que ir a su trabajo y tiene que llamar a su hermano, y tiene que limpiar el piso. Y sacar la basura. Y comprar café, lejía y amoniaco.

Su hermano se compadece. D, ¿por qué no buscas una actividad que te motive? Le pregunta. ¿Por qué no haces amigos, por qué no tratas de conocer a alguien

Pero D no dice nada. No cambia la expresión de su rostro por nada. Es una máquina estricta. Escribe listas de deseos que no va a cumplir, cumple sus horarios, y frota el suelo del piso hasta dejarlo impecable. Todos los días. 

D no cambia la expresión de su rostro por nada. Son las tres de la madrugada. Los gatos están despiertos ahora y no hay nadie en el parque. Se mete el bote de amoniaco en el bolso, y baja a darles de comer. 







martes, 2 de diciembre de 2014

Entrar llorando al Meetic


Breakfast at Tiffany's. Blake Edwards, 1961



Sujeto X, mujer, rango de edad comprendido entre los treinta y cinco y los cuarenta. ¿Quieres iniciar sesión con Facebook?

No.

Y te voy a decir por qué no: porque no quiero a nadie conocido en mi vida. 

Sujeto X, mujer, no escribe su nombre real cuando abre la cuenta en Meetic. Se maquilla frente al espejo del baño, y apenas calcula bien la sombra, porque se ha fundido una de las luces del espejo y, bueno. Esto es un desastre. Su cara es un desastre de claroscuros. Se le marcan arrugas que no tiene. Su sonrisa parece una grieta. Tan finos sus labios. Brillo de labios para disimular la falta de carne, pero el rosa es muy suave. Parece una niña con piel madura. Parece que esté tratando de aparentar algo que no es. El pelo. Espuma, difusor, volumen. Otro desastre. Parece agresiva. Se alisa el rizo, se deja caer algo de pelo ante la cara. Todo es un desastre. No se ve bien. Se habla sola y en voz alta. ¿Qué tal me iría este color? ¿Qué gusta a los hombres?

Qué les gusta a los hombres que quiero conocer. 

Los hombres que ya conoce le han visto con el pelo despeinado y sin maquillaje. Esos hombres que le han querido ya antes, con todas las consecuencias, y que ahora no están con ella, que ya no le conocen. 

El bebé de los vecinos llora. Entra el llanto al baño y se magnifica. Suena la música alta de los vecinos de arriba. Entra la fiesta al baño y se magnifica. 

Estoy sola, se dice mirándose a los ojos. Estoy sola en el mundo. Internet de banda ancha, quinientos amigos en Facebook. Ahora empieza a agregar a gente que no conoce. Pide amistad, literalmente. El muro de inicio como su casa, y todos los invitados le cuentan cosas. Da likes como abrazos. El chat siempre abierto, por si alguien quiere hablar.

Hola.

Pero no se atreve. Menos aún con los que sí son o fueron sus amigos. Qué será de sus vidas. Por qué nunca quedan conmigo. Por qué no me invitan a sus fiestas. Por qué doy likes a las fotos de sus fiestas, a las fotos de sus vidas.

Mi vida, estoy sola. ¿Por qué no me escribes una canción? ¿Por qué no me dedicas un poema?

Mira mi foto de perfil, estoy aquí, podría ser así como me muestro y estoy sola. 

Podría ser así como me muestro en Facebook, pero estoy sola. No voy a romper mi imagen de Facebook. Soy independiente y muy sociable, según mi Facebook.

No voy a iniciar sesión con Facebook.

Para buscar el amor es necesario no mentir. Así que todo será verdad ahora, salvo mi propio nombre. Porque igual estás tú aquí también, buscando la cura a de la soledad, y no querrías compartirla conmigo. Así que seré esa otra a quien quieres conocer. Seré yo, a la que una vez quisiste, pero con otro nombre.

Seré yo ahora, con el rímel corrido, porque el llanto del bebé entró muy fuerte y lo ha dejado todo perdido. Porque me he encerrado en el baño de la fiesta. La música taponada, los gritos, las conversaciones, las risas, ajenas a mí, detrás de la puerta. Cómo podría salir ahora de aquí. Todos verán que he llorado y se acercarán a preguntar si estoy bien.

Todos se acercarán a ver si estoy bien. 

Me lo repito. Va en serio. Todos volverán a mí, y como buenos amigos tratarán de hacerme sentir bien. Tratarán de cuidarme. Y quizá estés tú también ahí, y me recojas de la mano. Salgamos fuera de esta fiesta, y vamos a otro sitio más tranquilo, donde pueda limpiarte la cara, donde pueda peinarte. 

Donde pueda curarte de esta vida tan sola.

Sujeto X, mujer, rango de edad comprendido entre los treinta y cinco y los cuarenta, vuelve. Sale del baño y cambia el espejo por la webcam.

Rímel corrido, los labios finos como una grieta. 

Establecer imagen como foto de perfil. 








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